viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Cómo nos exterminarán los extraterrestres?

Algunos contactados y sus grupos de entendidos han dado por hecho que el arribo de extraterrestres al planeta tierra será algo amistoso, agradable y edificante.  Una experiencia de proporciones espirituales.  Otros que no son tan optimistas, plantean a un grupo de extraterrestres dispuestos a volver a la tierra añicos, con todo y nosotros dentro.  E inclusive, algunos científicos han manifestado que la experiencia de contacto no será tan agradable, ni tan favorable al humano terrestre.  Yo en lo personal no he querido ir con la teoría optimista, ni mucho menos con la pesimista dado que la considero objeto de lucro, igual o más a todas las leyendas urbanas que han venido ahogando al mundo en su propio miedo.  El fin del mundo puede llegarnos ya fuera en forma de una hecatombe extraterrestre, o porque nos caímos en el baño de nuestra casa.  Cualquier cosa puede ocurrirnos como individuos o como especie, y, sencillamente borrarnos de la creación, en cualquier momento (como individuos o como especies).   Pero hay un detalle, estas cosas malas de las que nadie quiere saber… YA OCURRIERON ANTES.  Luego, ¿Por qué no ocurrir nuevamente?. Pues sí, existe una gran posibilidad de que el contacto extermine al humano.  Y de hecho no es una sola oportunidad sino VARIAS.

1-La Explosión
Tenemos sus antecedentes posiblemente en la destrucción de Sodoma y Gomorra.  A los sobrevivientes se les prohibió “mirar hacia atrás” para que no regresaran al pueblo (dada la radiación).  Una mujer desobedeció y se “convirtió en estatua de sal” (dicho de otro modo, la radiación le calcinó los huesos).   Nuestro mundo actual ha rebasado en creces, los niveles de degeneración de estas dos ciudades.  Será acaso que ya estamos próximos a un castigo divino, o mejor dicho: ¿Extraterrestre?.


2-El Diluvio
Hay quienes aseguran que el arca de Noé era un submarino nuclear, o una suerte de nave espacial anfibia altamente eficiente.  De cualquier forma, aquel fue otro desafortunado evento, que casi genera el exterminio de nuestra especie. Digo, la industria naval entonces no estaba tan desarrollada, como para crear un bote que llevara una pareja viva de cada especie animal, durante tanto tiempo.  Tengo entendido que los mejores barcos los construyeron los fenicios, portugueses, españoles e ingleses algún tiempo después.  Pero bueno, Noé recibió algo que ellos no: Ayuda divina, o tal vez ayuda…¿Extraterrestre?.

3-Causas naturales
Del hundimiento de la Atlántida existen muchas versiones, desde una degenerada princesa que abrió “las compuertas de la isla” para que sucumbieran en el mar, hasta un cambio del eje terrestre para que un bando enemigo recibiera todos los meteoritos que le cayeran a la tierra.  El asunto es que se hundió. Dicho sea de paso, los atlantes eran extraterrestres o descendientes directo de ellos, y de sus viejos conflictos siderales, terminaron hundiendo parte de la tierra.  Hoy en día, por supuestas causas “naturales” (sismos, tsunamis, volcanes, huracanes, excluyendo la conspiración alrededor del proyecto HAARP), se comenta del posible hundimiento de Japón, y de una parte de Estados Unidos.  Acaso hablamos de hundimientos naturales, o propiciados al mejor estilo…¿Extraterrestre?.

4-El Cuerpo Celeste
Este exterminio fue aplicado en la antigüedad no a los humanos, sino a la especie dominante anterior.  Por un grupo de extraterrestres llamados “forjadores”, cuando la tierra empezaba a ser habitable.  Según la leyenda, esta especie de criaturas gigantes y monstruosas, propias de un planeta convulso y demasiado joven, entorpecían el desarrollo de cualquier otra especie de mejores características.  Dado que la evolución del planeta como contenedor, debía ser acorde al nivel evolutivo de la mayoría de sus especies contenidas, propiciaron o permitieron que un meteorito enorme se estrellara contra el planeta. Se extinguieron los dinosaurios, y luego llegó el hombre. Hoy en día cabe preguntarnos si… ¿Hemos alcanzado nuestro tope evolutivo?, ¿O nos hemos vuelto tan involutivos, que “los forjadores” han precisado abrirle espacio a una especie nueva?.  

5-La Guerra
Con las armas a nuestro haber, hoy en día no requerimos de intervención extraterrestre para borrarnos a nosotros mismos del planeta. Sin embargo, su papel de azuzadores quedó muy bien registrado durante la segunda guerra mundial.  Se ha comentado que los grises intentaron aliarse a los alemanes pero fueron rechazados.  Luego se aliaron a los estadounidenses, y terminaron de inclinar el poder mundial a su favor.   En esa ocasión, digamos que no nos exterminamos los unos a los otros, pero, quedó bien establecida la intención extraterrestre al respecto.  Tal vez sólo han decidido, esperar un poco más…después de todo, recordemos que sus jefes (los famosos reptilianos) viven mucho más tiempo que nosotros.

6-Las Pestes
Si bien es cierto no existen muchos testimonios relacionados a la posible participación extraterrestres en el exterminio humano mediante las pestes, pero tenemos la referencia histórica de un  exterminio a menor escala aplicado contra de Egipto, a favor de la liberación de los judíos.  La pregunta pertinente sería, ¿Si en aquel entonces lo hicieron, por qué no repetirlo ahora a mayor escala?.  Sin irme directamente a la muerte de los primogénitos, he de referirme a las otras plagas sufridas.  Hoy en día estamos viviendo una versión moderada de dichas plagas (la muerte masiva de ciertas especies de animales, la proliferación de otras, bacterias súper resistentes), debido al cambio climático tal vez. Sin embargo ¿Tenía Moisés el poder de separar el mar rojo,  cambiar el clima repentinamente, apenas moviendo una vara mágica? ¿Se lo otorgó Dios? ¿O se lo otorgaron los extraterrestres?.

7-Invasión extraterrestre
Constituye la causa de exterminación humana, preferida de la industria cinematográfica moderna. Tanto así, que han diezmado considerablemente la verosimilitud que pueda haberle concedido la historia.  Los libros más antiguos de los sumerios, zulúes, e inclusive libros religiosos de la india, refieren una relación de opresión y violencia extraterrestre-humano (desfavorable a nosotros).  Guerras interinas de ellos con los humanos, de ellos entre ellos y de ellos contra otros extraterrestres.  ¿Luego, ante tanto conflicto por qué no contemplar la posibilidad de que nos exterminen de buenas a primeras?.


En cualquier caso, un éxodo masivo y simultáneo de tantos miles de millones de almas, migrando súbitamente al cielo o al infierno, no habría de agradarle ni a Dios ni al diablo.  Será que como dice el refrán: “Hijo chico, problema chico; hijo grande, problema grande”, ahora que somos más, constituimos en masa un problema más difícil de erradicar.  Aún así, ese tipo de razonamiento no termina de convencerme.  Es cierto que ya no somos tan manipulables, como tal vez lo fuimos en el pasado no certificado de nuestra especie.  Sin embargo,  me parece que si verdaderamente deseamos avanzar como especie, de una u otra forma hay que dejar de atarnos al pasado, o vivir aterrorizados por el futuro.





miércoles, 21 de septiembre de 2011

¿Cómo validar un avistamiento extraterrestre?


Muchos de nosotros estamos a la espera de un  futuro contacto masivo, en el cual la humanidad conocerá su relación con el mundo extraterrestre.  Muy independiente a lo que se diga, somos varios los que proyectamos este anhelado contacto, hasta  años después del tan esperado fin de mundo (2012).  Sin embargo, tampoco podemos negar que pudiera existir un grupo interesado en publicitar prematuramente dicho contacto, para ganar dinero y alguna forma de poder sobre gran parte de la humanidad (mediante el miedo tal vez).  Esta posibilidad constituye una de las teorías conspirativas más en boga actualmente.  La cual no vamos a aceptar, ni a descartar totalmente.  Nosotros hemos de seguir esperando el contacto extraterrestre masivo, sin ponerle fecha, y siempre a la luz de acontecimientos, o a la luz de lo que dicte nuestro sentido especulativo.  Este artículo ha sido escrito no para desmentir a quien engaña, ni para hacer ver a quien ya ve, sino para que “entienda” quien se engaña (a sí mismo).  No poseemos la verdad única, ni mucho menos queremos tenerla (sería demasiado aburrido).  A continuación expongo, algunos factores que se han de considerar antes de evaluar cualquier posible avistamiento. 

La posibilidad de contacto
Supongamos que en el mundo existen veinticinco millones de personas que han sido contactadas o abducidas por extraterrestres.  Veinticinco millones es un número bastante grande, sobre todo para tratarse de contactados o abducidos.  Estamos hablando de que veinticinco millones hacen la población de un país mediano.  Es decir, con veinticinco millones de contactados pudiéramos formar un país: “La nación OVNI”.  Sin embargo, qué representan veinticinco millones con relación a toda la población mundial (considerando hasta el momento seis mil millones de habitantes), 0.42 por ciento.  Luego, ¿Qué lo hace a uno pensar, que será parte de aquel remoto 0.42% de elegidos?...la fe, o dicho de otra forma, la desesperanza para con el mundo actual tal vez.  He de dejar constancia que habrá quienes crean que veinticinco millones es poco, o demasiado en términos de contactados y abducidos.  En definitiva, siempre es muy saludable no considerarse “un elegido”.  Así evitamos deformar la proporción real del acontecimiento.

La visión
Si usted está considerando que la visión es única y total responsabilidad del ojo, déjeme decirle que la vista es un trabajo compartido principalmente por dos órganos: El ojo y el cerebro.  Es decir, uno no sólo ve lo que realmente es, sino que también vemos lo que queremos ver (y lo que no queremos ver, no lo vemos). ¿Por qué?.  Esto va mucho más allá de simplemente bajar los párpados o dar la espalda, para evitar ver algo.  La visión selectiva, es algo que va mucho más allá de la voluntad del individuo.  Por ejemplo, en situaciones de peligro, la visión humana tiende a enfocar con mayor agudeza cualquier cosa que represente algún tipo de peligro en un margen de proximidad, ignorando parcialmente al resto.  Ahora bien, ¿Está usted completamente consciente de lo básico que implica mirar?.  Los ojos, e inclusive nuestro cerebro, pueden “engañarnos” para bien o para mal.  De hecho, los objetos que captamos con la vista, los vemos previamente invertidos, luego el cerebro los endereza.  ¿Si tenemos dos ojos, por qué no miramos dos objetos en lugar de uno sólo?  Porque el cerebro integra la visión de ambos ojos, generando perspectiva, profundidad en la mirada.   Para certificar la validez de un avistamiento, le recomendamos aceptar que su visión pueda estarlo engañando. Es decir, no confíe solamente en lo que le dicen sus ojos.  Siempre trate de analizar lo que ve.

Las emociones
La emoción es uno de los factores que más obnubilan la razón durante un avistamiento.  Claro está, que la mayoría de las veces corremos a certificar lo primero que consideramos extraño y vuela frente a nuestros ojos.  Obvio, cuando en primera instancia no salimos huyendo, dada la naturaleza del avistamiento.  Como eventualmente ocurre en cada instancia de nuestra vida, las emociones entorpecen el libre ejercicio de la razón, sin embargo no pueden ser eliminadas del individuo, dado que hacerlo pondría en riesgo nuestra supervivencia como especie.  En consecuencia, es preciso reconocer que no deben ni pueden ser eliminadas, pero que en cualquier caso es nuestro deber controlarlas durante cualquier experiencia que consideremos importante, incluyendo los supuestos avistamientos.  Del control de nuestra emoción dependerá la correcta evaluación de los factores expuestos en este artículo.  Y nos ayuda de sobremanera controlar nuestras emociones, ser conscientes de la posibilidad de contacto y la naturaleza del lugar donde observamos (si es un área OVNI, o un sitio cercano a un  aeropuerto, una base del ejército, o sitio de pruebas).

La oscuridad
Al tener el sentido de la vista considerablemente disminuido, el ser humano deja de ver con mayor grado con el ojo, y empieza a ver más con el cerebro.  El cerebro compensa mediante “interpretaciones” lo que debería estar viendo en condiciones naturales.  Adicional a ello quedamos sumidos en un estado de alerta sensorial, por la cual los otros sentidos se disparan tratando de compensar la carencia visual.  En consecuencia, ante la oscuridad, terminamos viendo lo que “queremos” y no lo que es realmente.  Bajo este efecto uno puede imaginar lo que sea, desde fantasmas hasta naves espaciales.  Dicho sea de paso, hay una gran cantidad de avistamientos que se producen durante la noche.  ¿Será acaso que estos extraterrestres superavanzados se transportan a esas horas para ocultarse del humano, o será que nosotros preferimos imaginarlos a oscuras?.

Las cosas
En el cielo existen diferentes “cosas” que pudieran en determinado momento, confundirnos.  El sol, la luna, las nubes, las estrellas, insectos (luminiscentes como las luciérnagas, o no), murciélagos, helicópteros, aviones, antenas (señalados por luminarias fijas o titilantes), nubes y cualquier otro “objeto” que confunda a la distancia versus lo accidentado del relieve.  Es bueno estar conscientes en todo momento de que nuestro supuesto avistamiento, puede ser producto de la visión comprometida de alguno de estos objetos.


La posición
Es muy importante establecer la posición de uno con relación al objeto, o del objeto con relación a uno.  Siempre es preferible ubicarnos en un buen plano de observación, que no implique forzar la vista, ni nuestras intenciones tampoco (recordando que no pocas veces tendemos a “forzar” los avistamientos consciente o inconscientemente).  Su observación ha de ser lo más natural posible, apenas apoyada en simples artefactos de ayuda (como binoculares, etc.).  Establezca marcos de referencia, sobre todo para posicionar objetos a distancia.  Estos puntos de referencia deben ser fijos de preferencia, no movibles, ni movibles a muy baja velocidad.  De lo contrario, tendrá que establecer un punto de referencia móvil, lo cual es más difícil y propenso a errores (posteriormente explicaré cómo).  Debe situar un marco de referencia que los ubique en el mismo plano de observación, a usted y al objeto observado.

La velocidad
Resulta muy recomendable establecer (aunque sea de manera intuitiva) una relación entre la velocidad del objeto observado y la velocidad suya como observador.  Luego, tratar de establecer una proporción más o menos confiable,  entre la velocidad del objeto observado y la suya como observador, versus, la posición  del objeto observado y la posición suya como observador.  Ocurre que la posición de un objeto en un ambiente móvil, tiende a crearnos falsas visiones de lo que realmente está ocurriendo (lo cual se nos complica por el hecho de que el objeto y el observador suelen viajar a velocidades distintas).  Todo esto nos ayuda a situarnos dentro del entorno de observación lo más realmente posible (sin sobreestimar medidas, al fijar el punto de referencia independiente al observador y al objeto observado).   Lo más seguro es que usted no pueda coordinar este tipo de medición al momento del avistamiento.  En consecuencia, si usted está en movimiento y desea establecer la veracidad de un avistamiento,  le recomendamos detenerse a un lado seguro de la carretera, y establecer un punto de referencia inmóvil.  Dicho sea de paso, le recomendamos no tratar de certificar avistamientos mientras maneja. Esto, aunque suene tonto, es altamente peligroso y no debe hacerlo.  He de mencionar que una de las causas más comunes de falsos avistamientos se debe al no establecimiento de un buen punto de referencia.

La Distancia
Uno de los factores principales en cualquier observación es: Definir la distancia que lo separa del objeto observado.  Le reiteramos que trate de establecer marcos de referencia inmóviles, pero si no puede, trate de hacer lo siguiente.  Busque un punto que se desplace más o menos constantemente con relación al objeto observado, o con relación a usted mismo.  Esto le podrá ayudar en el establecimiento de la distancia que le separa del objeto avistado, después de comparar las distancias y velocidades respectivas.

Cambios de dirección o sentido
Un cambio de sentido es, si yo estoy manejando hacia el norte y empiezo a viajar hacia el sur.  De igual forma ocurriría de este a oeste, o viceversa.  Un cambio de dirección es, si  yo estoy manejando hacia el norte y empiezo a viajar hacia el este.  Muchos cambios de dirección en los supuestos OVNIS avistados, impresionan bastante, pero no son más que cambios de dirección o curvas en la ruta del observador en movimiento.  Es decir, no es el objeto que cambia de dirección, sino el observador.  El problema es que, mientras observamos, no somos conscientes de nuestro propio desplazamiento ¿Por qué?.  Porque nos fijamos a nosotros mismos como origen del eje de referencia (como si estuviéramos detenidos, cuando en realidad estamos en movimiento), y tampoco establecemos un buen punto de referencia.  En consecuencia, accidentalmente le damos “libre movilidad” al objeto en nuestro campo visual, y el supuesto OVNI se mueve como le da la gana.  Si nos detuviéramos y esperáramos con paciencia a que pasen las nubes etc., veríamos una perfecta trayectoria recta en ascenso o descenso.  Otra cosa muy distinta es que el supuesto OVNI gire rápida y sinuosamente, estando nosotros como observadores en un punto fijo.  Dado caso, habría que considerarlo con algo más de rigurosidad.

Cambios de altura
Para establecer un cambio de altura confiable del objeto observado, es preciso establecer el punto y el origen del eje de referencia de nuestra observación (antes definido).    Hay que considerar la geografía de la región en donde se da el supuesto avistamiento, si es un valle, si es una llanura o algún tipo de elevación.  También hay que considerar todos los puntos anteriores relacionados a observaciones en movimiento de objetos en movimientos.  Y de igual forma se debe considerar el cambio de altura en función al tiempo transcurrido.  Tenemos que estar conscientes de que los helicópteros realizan una elevación vertical, y luego emprenden marcha horizontal, sin necesidad de que sean considerados OVNIS.  Otra cosa sería el tiempo en que lo hacen y la velocidad relacionada.

Tiempo y tipo de Desplazamiento
Se recomienda, así sea mentalmente, contar los minutos o segundos que dure el avistamiento.  El tiempo es una medida sumamente útil a la hora de certificar la validez de un avistamiento.  Tomando siempre en consideración que los avistamientos pueden ser breves, largos o de duraciones intermedias.  De igual forma, hay que estar consciente del tipo de desplazamiento.  El avión mantiene un tipo de desplazamiento lineal, el helicóptero variado, sin embargo, la velocidad con la que se desplazan puede establecer la diferencia entre una nave humana y una extraterrestre.  Si el movimiento es circular, muy rápido y variante, definitivamente hay que evaluar segundas posibilidades, aparte de los aviones, helicópteros, transbordadores etc.

La naturaleza de la región
Finalmente, habrá que considerar la naturaleza de la región en la que se realizó la observación.  No es lo mismo presenciar un supuesto avistamiento en una barriada próxima a un aeropuerto, o a un centro de pruebas, que hacerlo en un sitio de frecuentes avistamientos OVNIS.  También resulta de utilidad, considerar si es un lugar donde jamás se ha dado un avistamiento, si es área urbana, boscosa, rural etc.



Artefactos de ayuda
No se requiere equipo sofisticado para desengañar a la vista.  Pero, usualmente un buen par de ojos y anteojos no es suficiente, peor aún si nuestra imaginación es demasiado fértil.  Resulta de provecho conseguir un juego de binoculares que no sean de juguete, no muy caros.  Si desea profundizar, evaluando cuerpos celestes y descartar OVNIS residentes, un telescopio (tampoco de juguete) es muy útil.  Ayuda mucho una video filmadora con buen acercamiento y visión nocturna.  Pero tampoco precisamos de ella, para descartar la mayoría de las “cosas raras” que vemos en el cielo.  Esto más bien le funciona a quienes empiezan a profundizar en el campo.


Ahora bien, muchos de estos factores pueden evaluarse posterior al acontecimiento y de una forma mucho más cómoda y científica, si registramos el evento en fotografía o video, e inclusive en nuestra memoria.  El problema es que los verdaderos avistamientos ocurren en gran medida cuando no los esperamos, súbita y rápidamente.  Sin embargo, y aunque parezca increíble, muchos de estos factores son evaluados al instante por el cerebro del testigo durante un avistamiento.  Por más complicado que ahora nos parezca, nosotros evaluamos varias de estas opciones en fracciones de segundo.  Pero no somos conscientes cuando lo hacemos, ni cómo lo hacemos, e inconscientemente la emoción momentánea (generada por el impacto visual del avistamiento) rellena los espacios incompletos de nuestra percepción visual, con “supuestos” que finalmente amplifican y distorsionan la realidad de lo ocurrido, haciéndonos ver OVNIS y extraterrestres donde no los hay, no los hubo y posiblemente tampoco los habrá.  Es un evento muy similar al que ocurre cuando se ven ángeles, espíritus o demonios a la mitad de algún rito.  Lo que definirá qué tan engañados quedemos para con un avistamiento, será proporcional a qué tan conscientemente hemos evaluado la mayoría de los factores descritos en este artículo.  En pocas palabras, para no vivir “espacialmente engañados” es preciso que aprendamos a racionalizar cualquier supuesto avistamiento OVNI.

lunes, 19 de septiembre de 2011

¿Por qué los humanos y los reptilianos se parecen tanto?


He tratado el tema de los reptilianos en varias ocasiones, y esta es otra de ellas.  Recordemos que los reptilianos son una especie de lagartos bípedos, fornidos y gigantes.  Escamosos, verdes, de ojos rojos y varias centenas de libras, con poderes telepáticos y paranormales.  Poseen tecnología mucho más avanzada que la nuestra, son geniales en la genética y provienen de muy lejos (Alpha Draconis).  Nadie ha podido certificar su procedencia (ni mucho menos si existen de verdad), pero prácticamente dominan nuestra galaxia y otros sitios a su antojo.  Hay quienes dicen que destruyeron su planeta natal, y desde entonces han vivido en guerra con otras razas extraterrestres.  Son depredadores terribles, dominantes, agresivos, tremendamente belicosos, de altas capacidades científicas y militares.  Han vencido y conquistado otros planetas, incluyendo varias especies alienígenas inteligentes.  Su formación social responde a un orden militar-monárquico.  Siendo los nobles de mucha mayor proporción física (con cola y alas inclusive).   Quitando el asunto de la cola, las alas, los poderes paranormales, y el avance tecnológico, me recuerdan bastante a los humanos.

Han sido mencionados por la cultura sumeria y tribus zulúes, como huéspedes antiquísimos del planeta, que intervinieron en la formación y/o adulteración del  hombre.  Varios contactados los han vinculado a círculos de poder humanos, desde “el inicio de los tiempos” hasta nuestros días.  Y es precisamente ese asunto del “inicio de los tiempos”, el que me pone a pensar sobre su aún no resuelta procedencia.  Dado que no existe una sola persona que haya sobrevivido satisfactoriamente al contacto reptiliano, lo que sabemos de ellos se limita a textos antiguos y testimonios de contacto extraterrestre no reptil.  Ahora bien, hay quienes aseguran que los reptilianos han sido nuestros tutores en todo.  Quizás de allí tanto parecido en nuestro proceder. ¿Pero qué ganarían ellos como tutores de la especie humana?,  ¿Acaso utilizarnos como su finca personal?, ¿Alimento? ¿Acaso nosotros instruimos a los pollos, a las vacas o a los cerdos antes de comérnoslos? ¿Querrán dominar el planeta, y someter al humano?.  Pues yo no lo creo, con tanta tecnología y tanta fama: ¿Para qué demorarse en el evento?.  Lo hubieran hecho hace rato. 

Toda esta historia del reptiliano y el humano, parece tener otro fondo.  En lo personal considero que es una de tres opciones: 1-) El humano es creación del reptiliano 2-) El reptiliano es creación del humano 3-) El humano y el reptiliano son lo mismo.  Analizando la primera opción (el humano es creación del reptiliano), va muy de la mano con testimonios de contacto que los ubican afectando nuestra evolución, e inclusive situándolos durante la creación del planeta.  Es muy probable que hayamos sido adulterados o afectados por su tecnología biogenética, pero no creados (dado que la creación sólo es potestad divina).  Y de allí en adelante hemos vivido bajo su tutela.  Existe una versión que los ubica como parásitos de todo el mal sentir y el pésimo proceder humano.  Como si fueran vampiros astrales (seudo demonios) que viven de nuestra energía negativa, fortaleciéndose anónimamente de la decadencia humana.  Robándonos esencia vital a través de los sueños y demás sensaciones.

Analizando la segunda opción (el reptiliano es creación del humano) también tiene mucha credibilidad.  De hecho, es la que suena más factible.  En ese caso, los reptilianos no serían más que otro mito creado por alguna torcedura del cerebro humano.  Sin embargo, existe un problema con esta teoría.  Han habido varias personas, en diferentes tiempos, de culturas muy distantes entre sí, que han contado la misma historia de los reptilianos (dragones, ogros, hombres serpientes o como se les llame) una y otra vez, apenas variando pequeños matices. Ahora bien, eso pudiera ser producto del inconsciente colectivo, algo así como un desdoblamiento del alter ego de nuestra especie.  Es decir, así como somos capaces de tener grandes sueños positivos y llevarlos a cabo, así como inventamos cultos y dioses a nuestra imagen y semejanza, así también pudiéramos inventar supervillanos o entidades malignas (adicionales al siempre clásico demonio, y sus uestes).  Sobre todo, si se trata de culpar a otros de nuestras propias aberraciones. 

Para analizar la tercera opción: Humanos y reptilianos son lo mismo, hemos de dar un salto cuántico en nuestra imaginación.  Aún así vale la pena considerarlo, dada la similitud en el proceder de ambos.  Bien es sabido que las especies, cuando es asunto de supervivencia, terminan adaptándose al entorno que los rodea (y el que no se adapta, perece). Actualmente el humano convive con especies reptiles terrestres.  ¿Por qué ellos evolucionaron como reptiles y nosotros como humanos, viviendo ambos en el mismo planeta?.  Eso es algo que un genetista pudiera responder mejor, pero a simple vista pudiera decirse que venimos de líneas evolutivas diferentes.  Sin embargo, con el ambiente propicio y la carga de años necesaria… ¿Pudiéramos adaptar nuestra fisiología, hasta desarrollar facultades reptiles?.  O peor aún, introducirlas como alteraciones genéticas hereditables.  ¿Por qué no?,  los reptiles son animales perfectamente adaptados para la supervivencia terrestre, incluyendo los ambientes más hostiles.  Según los contactados de extraterrestres, los reptilianos dañaron su planeta nativo y migraron.  Es curioso, nosotros estamos dañando el nuestro.  Será que también migraremos a  otro que nos hará evolucionar naturalmente o por laboratorio, hasta adaptarnos.   O acaso  nos implantaremos algo en el genoma humano, que nos haga sobrevivir en una tierra cada vez más hostil y dañada, considerando el éxito evolutivo de los reptiles.  ¿Será que la fama de los reptilianos como genetistas, la ganaron en un pasado (nuestro futuro) mutando a su propia especie de humanos a reptiles?  Un poco después, ya habiendo destruido la tierra,  avanzaron en tecnología desarrollando agujeros de gusano para mudarse a otros lugares (Alpha Draconis), u otros tiempos (el pasado terrestre).  Tal vez así fue como se “reestablecieron” en la Tierra, su planeta natal, desde “el inicio de los tiempos”.  ¿Será que los reptilianos somos nosotros en el futuro? ¿Será que los reptilianos somos los humanos, con toda nuestra naturaleza depredadora y demás facultades potenciadas al máximo?.  Quizás por eso ellos no nos han destruido como al resto de los planetas que han invadido.  Porque hacerlo implicaría borrarlos indirecta, pero definitivamente de la creación.  Quizás por eso nadie sabe su procedencia a ciencia cierta, porque vienen del futuro.  Quizás por eso son tan desarrollados tecnológicamente hablando, igual o mucho más que las otras razas inteligentes extraterrestres.  Quizás por eso todos les temen, y nosotros seguimos viviendo junto a ellos.

En fin, Yo no puedo asegurarlo porque no tengo cómo.  Por si acaso le he dejado algún sabor a ciencia ficción, le recuerdo que este escrito es meramente especulativo.  He contemplado la opción, dado que existen muchos parecidos en el ser de ambas especies.  Lo cierto es que ninguna ha erradicado a la otra, y ambas sobreviven en alguna forma de comensalismo aún no certificado.  A mi parecer, un comensalismo demasiado misterioso...

domingo, 18 de septiembre de 2011

Procedencia humana...¿Extraterrestre?

El ser humano es una criatura verdaderamente frágil, aún para su ambiente natural: La tierra.  Hay animales inferiores que nos aventajan físicamente por sus condiciones naturales, nacen con mecanismos fisiológicos de supervivencia más efectivos que los nuestros.  Dicho sea de paso, los hay que nacen prácticamente andando.  El hombre es fuerte por su capacidad cerebral, no así por todo lo demás.  No tenemos garras, ni pelaje, ni colmillos, ni velocidad, ni masa que nos aventaje en la intemperie.  Necesitamos vestirnos, cubrirnos y escondernos para sobrevivir en el crudo ambiente terrestre.  Tal parece que hubiéramos sido implantados en este planeta, y no fuésemos producto de su natural evolución. Nuestra característica más sobresaliente, es la más antinatural que existe en el planeta: El pensamiento.  Un arma que nos ha servido para “reinar”, y que  también nos ha servido para engañarnos, rechazarnos o negarnos a nosotros mismos, y a nuestro entorno.  Sí, somos frágiles, apenas vivimos setenta años promedio.  Es decir, ni siquiera le sacamos provecho a la madurez cuando ya cuadramos el proceso de muerte.  Parece que la densidad de este planeta no va con nuestras proporciones cerebrales.  Tal vez por eso jamás nos encontramos permanentemente a gusto en él, quizás por eso hemos vivido usufructuándolo y destruyéndolo, de forma consciente e inconsciente. Porque de una u otra forma, reconocemos que éste no es nuestro hogar.  Tal vez por eso nuestras oraciones, y nuestras esperanzas se dirigen hacia “arriba” en sentido concreto y sentido figurado.  Para salirnos de la tierra y regresar quién sabe dónde, o con quiénes.  Hemos tenido que ser “más” rudos que el planeta, porque en el fondo nos reconocemos mucho más débiles que él y sus condiciones de vida.  Algo muy similar, guardando las debidas proporciones, a lo que sufren los emprendedores en tierras extranjeras.  Para poder triunfar, o siquiera ganarse el derecho a una vida decorosa, deben demostrar que son superiores al área y a lo, o a los que les rodean.  Aunque, ya de hecho se nos pasó la mano en contaminación, deforestación, crímenes ecológicos etc.

El ser humano es uno de los animales más propenso a morir durante los primeros años de vida.  Muerte ante la inclemencia climática, zoológica o cualquier otro percance ambiental.  Nuestro único mecanismo de defensa es un grito, un alarido de vida, para pedir ayuda, para pedir alimentos.  Si no tuviéramos gente alrededor nuestro, moriríamos antes de cumplir la semana de vida.  Y aún así, cuando crecemos no terminamos de entender el verdadero sentido de la palabra solidaridad (algo tan natural para el humano, como la vida misma).  De hecho, si no tuviéramos personas alrededor nuestro, nuestra capacidad de lenguaje y pensamiento se atrofiaría.  Por otro lado, a nivel celular el esperma humano es uno de los más débiles y torpes del reino animal.  Lo que nos ha hecho ser tan numerosos en el planeta, no ha sido precisamente la calidad espermática del humano, sino el pensamiento aunado al impulso sexual.  El hombre se aparea a destiempo, sin requerir alguna época del año, ni siquiera la del celo.  Mientras que otros animales esperan determinada época del año, para aparearse y garantizar la supervivencia de la cría posterior al nacimiento.    El hombre, pese a su desventaja celular, es una de las especies más exitosas en lo que a reproducción se refiere, porque se aparea cuando le da la gana.  Inclusive, nos apareamos gran cantidad de veces sin responder al impulso natural, ya sea por factores sociales, diversión u otros intereses.  Tanto así, que inclusive puede llegar a aparearse con especimenes del mismo sexo.

Como dato curioso, he de mencionar que el ambiente terrestre parece más afín con los reptiles que con los humanos.  Tal vez por eso, no han destruido la tierra aún.  Ahora bien, existen muchas similitudes entre el humano y ciertos mamíferos superiores como el primate.  Lo cual podría explicar que evolutivamente provenimos de la tierra.  Aún así, quién quita que en otros planetas distintos a la tierra, haya también mamíferos, inclusive primates.  Aceptar la posibilidad de que existan humanos en otros planetas por vía evolutiva (es decir, no implantados) nos lleva a tener que aceptar la posibilidad de que también existan monos extraterrestres, vacas extraterrestres, perros, peces o mosquitos extraterrestres.  Así como dicen, que cada humano tiene un hermano gemelo de padres diferentes en cualquier parte del mundo, es muy probable que la tierra tenga una o más gemelas en el universo.  Y a lo que me refiero, tal vez una gemela no tan parecida, quizás algo menos inhóspita para con sus especies naturales.  Otro planeta, apenas más acorde que la tierra para la subsistencia humana.  Un lugar que tal vez fue nuestro primer hogar.  La tierra, para ser nuestro hogar natal, es un sitio demasiado hostil.  Ni siquiera hemos podido diferenciar completamente, nuestro trazo evolutivo planetario.  Dicho sea de paso, ¿Por qué no ha habido una diferenciación humana adicional o paralela al humano actual, como coexistieron el Neandertal y el Cro-Magnon?,  ¿Por qué actualmente sólo existe un tipo de humano, curiosamente el que se originó posterior a la aparición plena del pensamiento y lenguaje humano?.  No como en el caso de otros primates, que poseen muchísimas variedades dentro de su especie.  ¿Será acaso que estamos a los albores de un nuevo humano, para vivir en un nuevo planeta, más evolucionado, quizás menos hostil?.  Esa es una de las teorías que sostienen algunos contactados, el nacimiento de una nueva tierra y de un nuevo hombre.  Pero por el momento sólo vemos demasiadas razas diferentes, que estuvieron separadas durante mucho tiempo, ignorando las unas la existencia de las otras, aún con similitudes raciales inexplicables. Lo cual no es algo que cuadre a la perfección con la teoría de los movimientos migratorios, ni con las calamidades geográficas.

            El hombre parece no ser de este mundo, aunque por otra parte está íntimamente vinculado a él.  Me refiero a la volatilidad de sus emociones, tan impetuosas como el mal cruce de viento y mar.  Me refiero a su carnalidad, tan densa y profunda como la roca sobre la que camina.  Me refiero a la dualidad de su ser: Sístole-diástole, inhalación-exhalación, vigilia-sueño, día-noche, macho-hembra, sol-luna y así.  Cada vez que hablamos de la fenomenología extraterrestre, pensamos en alienígenas visitando la tierra.  ¿Pero cómo reaccionaría el humano en otros planetas, viviendo en un lugar de menor o mayor gravedad, con más de un sol, con una duración diaria de setenta y dos horas terrestres o menor a veinticuatro, con una o nueve estaciones climáticas al año?,   ¿Cómo se afectaría nuestro biorritmo?, ¿Cómo se afectarían nuestros pensamientos o emociones?, ¿Tal vez seríamos menos violentos, más calmados, más espirituales, o peores a como somos ahora?.  La respuesta más próxima sería el testimonio de los astronautas, que eventualmente han presentado crisis demenciales transitorias,  y perdido masa muscular u ósea.  Luego, ¿Será que no podemos alejarnos demasiado tiempo de nuestra querida Tierra?.  Al parecer, ya fuera porque nacimos aquí o simplemente nos trajeron, hemos desarrollado un vínculo demasiado profundo con el planeta durante todo este tiempo.  Mucho se ha especulado sobre el origen extraterrestre humano, desde la sociedad teosófica de Helena Petrovna Blavatsky (1831), pasando por la burla de la ciencia moderna y terminando en temas de ciencia ficción prostituida.  A mí no me consta el supuesto, pero en cualquier caso, independiente a si somos hijos adoptivos o naturales, la tierra es nuestro hogar ahora y debemos tratarla con el respeto que se merece toda madre, o madrastra.  Si bien es cierto, uno no elige a sus padres, ni padrastros, ni padres adoptivos, ni padres putativos.  En cualquier caso, es imperioso entender que debemos cambiar nuestra actitud hacia el planeta, dado que por el momento no tenemos un mejor lugar a dónde ir.



sábado, 17 de septiembre de 2011

Niños sacrificados por extraterrestres, o por humanos

El tema que a continuación expongo, trata de la posible crueldad alienígena para con los niños humanos.  No es un tema fácil de digerir, en consecuencia, si usted se considera una persona de alta sensibilidad, se le recomienda no leerlo ni escucharlo.
 
Las leyendas de los ogros planteaban figuras de gigantes robustos, preferiblemente de color verde, que raptaban humanos, no pocas veces niños.  Tenían los ojos de color rojo resplandeciente, y emitían rugidos muy temerarios y fuertes.  Poseían una fuerza descomunal, quizás debida a su gran tamaño, quizás debida a sus proporciones físicas, quizás debida al carácter tosco, agresivo y salvaje al que se les vinculaba.  De cualquier forma, el ogro representaba un peligro mayor para cualquier adulto con buena salud y condiciones físicas. Luego, ¿Qué posibilidad de defensa podría tener un niño frente a ellos?, obviamente ninguna.  Los ogros han estado presentes en muchas culturas, incluyendo la europea.  Y más recientemente han sido objeto de “risa” para adultos y niños (curiosamente, niños) gracias a la saga de películas Shrek.   Una caricatura animada tras la cual, muy en el fondo reside el aterrador mito de los ogros verdes.  Ahora bien, dándole crédito al testimonio de varios contactados de diferentes partes del mundo, los extraterrestres de raza reptil son fornidos gigantes verdes, de cuerpos escamosos y ojos rojos.  Lagartos bípedos con superpoderes, que se alimentan de humanos, preferiblemente en edades tempranas.  Me llama mucho la atención la semejanza de tantos testimonios de contacto, para con las leyendas de los ogros.  Entonces sería interesante reformularnos la pregunta sobre quién está a la cabeza de la cadena alimenticia, ¿Ellos o nosotros? ¿Así como nosotros nos alimentamos de otros mamíferos, acaso ellos se alimentarán de los niños humanos?.  Algo demasiado malévolo, aún viéndolo como cuento aleccionador para generar obediencia mediante la intimidación (recordando  las leyendas del Coco, cuco, pie grande etc.).  La cronología deja claro que los contactados no inventaron estas historias, pero es de muy mal gusto continuarlas a fin de ganar notoriedad.  Sin embargo, “cuando el río suena, es porque piedras trae”. 

El abuso infantil en la sociedad humana no sólo se ha constatado en la tradición de los ogros, sino también en tradiciones religiosas de diferentes partes del mundo.  En la antigüedad, sacrificar niños a los “dioses” era bien visto socialmente hablando.  De cualquier forma, ya fuera para asegurar la calidad de una cosecha, el cese de una peste o la prosperidad, nada justificaba el asesinato, menos el de un infante. Dicho de otro modo, la cobardía humana para con sus dioses (la suerte o el destino) llegó a un máximo representativo asesinando a su descendencia.  Pregunto yo, ¿Qué dios en su sano juicio aceptaría la muerte de un inocente como ofrenda?.  Definitivamente uno al que le importaba muy poco la especie humana.  Pero lo que más llama la atención de esto, es que el fenómeno se repite en culturas sin vinculación histórica alguna.  Lo hicieron los Mayas, sacrificando niños en sus rituales de mayor envergadura.  Y lo hicieron nuestros antiguos, hasta que el judaísmo detuvo la práctica.  Dicho sea de paso, este fue uno  de los hechos que marcó la diferencia entre los hebreos  y las otras culturas contemporáneas (aparte del monoteísmo propiamente hablando).  Cuando Dios le pidió a Abraham que sacrificara a Isaac, y luego lo detuvo.  Probando así su disposición, obediencia y fidelidad. El asunto de “asesinar hijos”, de preferencia primogénitos, se observa también en el Cristianismo aunque en sentido opuesto.  En dicho culto se nos presenta a Dios, sacrificando a su primogénito en función de la redención humana.  Sin embargo, el asunto de “asesinar hijos” (propios o ajenos) sigue presente e implícito en lo doctrinario.  Existen bastantes referencias históricas relacionadas a esta macabra tendencia.  Por ejemplo, una de las plagas que se le mandó al faraón para la liberación de los hebreos, fue la muerte de los primogénitos.  También tenemos la matanza de los niños que organizó Herodes. Luego,  he de mencionar a los “gloriosos” espartanos (tan vanagloriados por la industria del cine moderno), cuando les nacía un niño deforme, bajo peso o enfermo, lo arrojaban de un acantilado.

¿Acaso será algo natural en el inconsciente humano, sacrificar inocentes para librarnos  de un azote superior (terrestre o extraterrestre)? ¿Por qué siempre asesinar en forma de “agrado a…”, o “bienestar por…”? ¿Si el máximo don que nos ha dado Dios es la vida, por qué rechazarlo de semejante forma?  ¿Será acaso que el asunto de “asesinar” vive muy dentro de nuestro inconsciente, como exaltación desproporcionada del instinto de supervivencia?.  O será que como decía Sócrates, para que nazca el hombre nuevo, hay que “matar” al viejo. ¿Por qué siempre el asunto se trata de matar para vivir?.  O peor aún: Matar niños, primogénitos, humanos en formación.  Ahora bien, ¿En el fondo qué es lo que nos golpea del asesinato de un infante? La carga moral que sentimos, el enfado, asco, repudio y todo lo demás se debe a un reflejo natural del ser humano: Asesinar niños va en contra del instinto de perpetuidad de la especie.  Sin embargo, esto no sólo ocurre entre los humanos sino también en la conducta de muchos animales, de distintas especies.  Por ejemplo los leones, cada vez que toman el mando de una manada, matan a las crías ajenas para que las hembras vuelvan a entrar en celo (cosa que eventualmente impide el estado de lactancia).  Yo no soy biólogo, antropólogo ni nada por el estilo, sin embargo,  me atrevería a apostar que algunos humanos dominantes (en paralelo a los machos alpha de otras especies) reconocen en los jóvenes, enemigos potenciales y altamente peligrosos.  Así que, para ahorrarse un gran dolor de cabeza en la vejez temprana, los asesinan.  Y a los que no, pues, han de maltratarlos, humillarlos y someterlos evitando que “el problema crezca”.  

Todo esto es una forma muchas veces inconsciente y mal lograda del instinto de conservación, en las diferentes gamas del maltrato infantil.  Claro está, el macho humano jamás se ha caracterizado por ser bondadoso y caritativo con los débiles.  Nosotros seguimos naturalmente la norma del planeta: El más fuerte sobrevive, a nivel físico, intelectual, emocional etc.  Lo podemos ver en los casos recurrentes de maltrato y asesinatos del hombre hacia la mujer.  ¿Luego, por qué extrañarnos de que los niños suelan ser el lado más débil de la soga?.  Aquello de que “Las mujeres y los niños primero”  funciona en situaciones normales, sin embargo, en una situación física relacionada a la supervivencia, la mayoría de las veces habrá de imponerse el más fuerte.  En condiciones críticas, el instinto de conservación de la especie se inclina más hacia la supervivencia del individuo, que hacia la supervivencia de la especie.  Y no sólo en situaciones críticas, sino muchas veces en las más leves inclusive, salen intereses personales predominando sobre el bien colectivo.   Tal vez hoy en día no sacrifiquemos niños a los dioses, o tal vez sí.  Puede ser que nuestra sociedad actual haya reemplazado a sus “dioses”, por la diosa del hedonismo, el dios del ego o la concupiscencia.  Una sociedad que olvida a sus niños para entregarse o entregarlos a la comodidad, pereza, excesos, carnalidad, narcisismo, y finalmente los entrega a la muerte, y finalmente se entrega a la muerte.  Hoy en día se siguen sacrificando inocentes, y muchos más en función a un pequeño grupo de explotadores disfrazados de empresa pública o privada altamente competitiva.  Lo hacemos en nuestros hogares, al sacrificar la crianza y formación de nuestros hijos, para rendirle mayor y mejor culto a nuestros empleadores. 

Existe la presunción de que muchos de los dioses antiguos eran extraterrestres déspotas, emocionales, tiranos y come humanos.  Curiosamente, una de las culturas donde se sacrificaban niños para rituales de mayor grado, está estrechamente relacionada a la posibilidad extraterrestre: La cultura Maya.  Y si nos remontamos al pasado más remoto del judaísmo, hay quienes indican que nuestros supuestos primeros padres, Adán y Eva, fueron producto de una manipulación genética extraterrestre sobre el humano nativo de la tierra (a quienes la Biblia refiere como “hijos del hombre”).  En consecuencia, es probable que los ancestros del judaísmo (dado el evento que mencioné anteriormente del hijo de Abraham) hayan sacrificado a sus infantes, o por lo menos lo contemplaran “factible” dentro de las religiones de aquella época.  Ahora bien, ¿Serían sacrificios para un dios concretamente establecido, o serían sacrificios para extraterrestres infiltrados en la historia humana?.  Definitivamente según lo expuesto, existe una gran posibilidad de que el humano sea alimento de extraterrestres y en su propio planeta.  Considerando el lado más vulnerable, los niños.  Existen demasiadas historias relacionadas al evento, tantas que sobrepasan la simple posibilidad de que sólo se trate de cuentos intimidatorios.  E inclusive, se pudiera especular que los extraterrestres están vinculados a los niños desaparecidos a la fecha. 
 
No puedo finalizar este artículo sin enfatizar la complicidad del humano en el evento, ya fuera disfrazándolo de rito religioso, o de cualquier otra forma.  Suena totalmente aberrante que una especie ayude a otra, a comerse a sus crías.  Aún así, si analizamos la actitud del hombre para con sus propios descendientes, no es difícil imaginar que los sacrifiquen a cambio de lo que fuera.  Me refiero a que, para sacrificar a una criatura humana, no necesariamente hay que entregárselo a un reptil gigantesco, de poderes telepáticos y sumamente malvado. Con tantas potencialidades, el lagarto bípedo no precisa de ayuda en el evento.  El hombre ha venido aprovechándose del niño, asesinándolos de cualquier forma (hambre, violencia, etc.), maltratándolos, abusándolos, traficando sus órganos, explotándolos sexual o laboralmente  etc.  Eso es algo que si bien de alguna forma podría colindar con la siempre eterna amenaza extraterrestre, no por ello exime al humano de su responsabilidad histórica dado caso.  De hecho, hasta el momento el único responsable de los asesinatos, maltratos y  desapariciones infantiles es el mismo humano.   Esto se da no por el hecho de que sean niños, sino por el hecho de ser la parte más débil de la relación humana.  El hombre abusará de cualquier cosa que le parezca débil y aprovechable.  Por ese lado, nos parecemos tanto al supuesto perfil Draconiano…





lunes, 12 de septiembre de 2011

Contacto no físico con extraterrestres, ¿Verdad o Mentira?

Algunas de las formas más clásicas de contacto extraterrestre NO SON FÍSICAS.  Si para los extraterrestres es importante evitar apariciones masivas que generen demasiado ruido, es lógico que hayan requerido otra forma de comunicación para con el hombre.  Este tipo de contacto se puede realizar sin necesidad de agujeros de gusano, naves espaciales, teletransportación y el terror colectivo que implicaría una aparición de dicha índole.  Es mucho más natural un contacto de precisión quirúrgica, cuando se hace a través de la mente humana.  Sin embargo, este tipo de eventos genera demasiada suspicacia alrededor.  Dada la naturaleza abstracta del contacto, y peor aún, el hecho de utilizar la mente del contactado como  única área de contacto, crea demasiadas dudas.  De hecho, aún habiendo ocurrido realmente el contacto, el mensaje pudiera contrariarse bajo el influjo mental del contactado.  Dada la naturaleza del individuo, el filtro racional a veces agrega o quita cosas fundamentales, personalizando el mensaje y restándole validez.  De allí que los extraterrestres escojan personas “simples” de pensamiento, o  en su forma de ser.  Requieren tallarles en la mente, un esquema que será transmitido con la menor cantidad de interferencias interpretativas  posible (generadas en la mente del contactado).  Este modo de operación, para ellos es más efectivo, pero para nosotros es menos confiable.  Casi siempre, se dice que los extraterrestres “buenos” utilizan esta metodología de contacto.  Mientras que los malos utilizan gente dentro de los círculos de poder mundial, para continuar sometiendo a las naciones de la tierra.

Utilizar a gente  sencilla, como: Campesinos, obreros, profesionales comunes y corrientes, crea la clásica duda en el gran resto de las personas "comunes" que no hemos sido contactadas: ¿Por qué ellos sí, y yo no?.  Duda que no plantearían ante una figura de poder, dado que su sola investidura nos absolvería de cualquier cuestionamiento al respecto.  A la humanidad le resulta más creíble y fácil de plegarse (como solemos hacer ante cualquier manifestación de poder) al supuesto mensaje extraterrestre que comunique el presidente de una gran potencia (aunque sin pruebas), que creerle a un simple ciudadano común con todas las pruebas del mundo a su haber.  Es decir, el común de las personas (que dicho sea de paso, somos más) no creemos en las capacidades del común de las personas.  Preferimos plegarnos a lo que dicen unas cuantas pocas figuras de poder.  Tal vez ése sea el esquema de esclavitud mental que debemos romper en nosotros mismos, antes de intentar interpretar cualquier mensaje extraterrestre.  Todo lo cual me recuerda a un gran hombre que vivió hace más de dos mil años entre nosotros: Jesucristo, Dios encarnado.  Cuando vino a predicar su mensaje, precisamente de liberación (curiosamente, también entre personas comunes) para toda la humanidad, incluyendo a ricos y poderosos, pero sin someterse a ellos.  Y todavía después de dos mil años, seguimos sin entender lo que nos vino a decir, porque vivimos supeditando y maleando SU mensaje a nuestros intereses personales.  Dejo constancia de que con esto, no deseo mezclar la religión con los extraterrestres.

La mente humana es un gran caldo de cultivo, un aparato de enormes potencialidades,  generalmente subutilizado por lo mecánico de la vida diaria.  De hecho, se ha establecido que de toda la potencialidad cerebral, el humano sólo utiliza una parte muy pequeña (el diez por ciento).  No así aquellos contactados.  A ellos se les ha desarrollado (o les han desarrollado) ciertas facultades, que les permiten vincular a los extraterrestres por medio de una especie de puente mental.  Tanto así, que dichos contactados se convierten en una especie de terminales tontas (computadoras sin unidad central de proceso)  de los extraterrestres.  Cuestión muy similar a la que hacen los espíritus para con los supuestos médium o brujos, durante una sesión espiritista, o con los chamanes durante una ceremonia ritual.  O peor aún, lo que hacen los demonios para con sus posesos.  Dicho sea de paso, ya fuera para bien, o para mal, eso de ser “poseído”, aunque fuera un breve tiempo, me parece malo. ¿Por qué? Porque es una violación al libre albedrío del contactado.  A no ser que el contactado dé su consentimiento, autorizando al espíritu, la entidad o al extraterrestre a tomar control remoto de su cuerpo.  Cosa que  hasta donde sé, no ocurre con los posesos, dada la naturaleza maligna e impositiva del contacto.  Aún así, esto no implica que todo aquel que pida consentimiento para tomar un cuerpo, lo haga en buena lid.  A modo ilustrativo recomiendo las siguientes películas: El cuarto contacto, Presagio, K-Pax, el rito y el exorcista.

En el caso del contacto extraterrestre, la posesión puede darse como en los radios transmisores, en un sentido o en ambos sentidos.  En un sentido, el individuo contactado sólo recibe la información y la transmite, ya fuera verbalmente, por gestos o por psicografía (escribiendo, dibujando o tallando lo que envía el extraterrestre a la mente).  El contactado no tiene control de su cuerpo, y tampoco interactúa con el extraterrestre durante la transmisión del mensaje.  La persona se convierte en una especie de impresora en línea, bocina conectada, o robot del extraterrestre.  De esta forma ha habido muchos contactados.  Pero he de mencionar, que no tengo referencia de que la comunicación pueda darse en sentido contrario, es decir, que un humano monitoree remotamente a un extraterrestre.  Este “control mental remoto” es muy similar al que supuestamente practican los reptilianos con los grises.  Aunque hay algunos que afirman que los grises son meras máquinas bioeléctricas, no seres vivos.  Del contacto en dos sentidos existen también muchos testimonios que, dicho sea de paso, son más publicitados, nutridos y creíbles que los de un solo sentido (dada su naturaleza interactiva, no impositiva).  En este tipo de contacto, el emisor y el receptor interactúan en el mismo plano de comunicación durante la transmisión del mensaje.  Ambos conscientes y en total control de sus facultades mentales, físicas y emocionales.  Ahora bien, recordemos que todo esto (en un sentido o en dos) se da únicamente entre la cabeza del contactado y la mente del extraterrestre.

También existe, aunque no muy aceptado,  el contacto a través de los sueños.  Este tipo de contacto no sólo ha sido notificado de humanos a extraterrestres, sino también de humanos a humanos, u otras entidades  (espíritus, ángeles, demonios, dioses).  Tales eventos han sido documentados históricamente, inclusive en libros religiosos de diferentes culturas.  Sin embargo, desde que salió el psicoanálisis y Sigmund Freud tomó control del campo siquiátrico, estas formas de comunicación han sido desprestigiadas y totalmente reducidas al inconsciente o subconsciente de quien las manifiesta.  Sin embargo, los sueños premonitorios o proféticos  continúan manifestándosele a gran parte de la humanidad, con o sin el aval de la psiquiatría.  Ahora bien, ya hablando a término personal, he de referir que a través de los sueños,  yo he contactado extraterrestres, viajado al centro de la tierra, a otros planetas, me han tirado de naves espaciales (en más de una ocasión,  en eventos que bien pudieran interpretarse como abducciones astrales).  Con igual intensidad he recibido revelaciones a través de los sueños, y me he comunicado abiertamente con difuntos e inclusive  hasta con demonios u otras entidades.  Recordando muy especialmente aquella vez, en la que uno de ellos me tocó el pecho, y desperté con un profundo dolor en el corazón.  También he previsto eventos, soñándolos bajo cierta especie de simbología onírica.  En una ocasión se me reveló algo que a la fecha no puedo explicar, pero que me ubicó en tiempo y espacio vivido, y por vivir.  Aclarándoseme un vínculo muy cercano con Anubis, el dios egipcio, señor de la necrópolis.  Claro está, que para Freud y su obsesión sexual, las experiencias oníricas saben a humo.  No así  para José, el esposo de la Virgen María, Juana de Arco y demás personajes religiosos o históricos, que marcaron momentos álgidos de la historia humana, siguiendo revelaciones soñadas. 

Yo quisiera poder certificar experiencias de contacto ajenas, sin embargo sólo puedo especular al respecto. Tan sólo puedo dar fe de mis propias experiencias de contacto.  Por ejemplo, cuando me siento a escribir estos artículos y otros de diferente índole, los realizo con tanta facilidad que pareciera me los dictaran al oído.  Las ideas vienen a mi cabeza como si fuera grifo abierto, y se estructuran tan perfectamente dentro de mi cerebro, que no puedo parar de escribir.  ¿Acaso sería alguna especie de psicografía, o  sólo inspiración?, ¿Cómo saberlo?.  Pero me pasa con tanta intensidad, que ni siquiera puedo transcribirlo  directamente a la computadora.  Es algo demasiado privado entre mis pensamientos, la mano y el bolígrafo.  Como si los escribiera con todo mi cuerpo, con todo mi ser.  Como si alguien más los escribiera a través mío, no sé cómo explicarlo de otra forma.  Digo, habrá quienes consigan el éxtasis fumándose algo extraño, otros metiéndose una sustancia en la vena, pudriéndose el hígado en alcohol, o friéndose el cerebro con  drogas.  Algunos verán a Dios, los extraterrestres, los ángeles y demonios durante una eyaculación.  Otros sencillamente obteniendo más dinero y poder.  Yo sólo lo hago mientras escribo.   Y más aún en aquellos temas en los que la ciencia sale huyendo, más aún en aquellos terrenos donde los demás nos consideran locos, por el simple hecho de aceptar el reto del pensamiento inseguro, aquel que va en contrasentido, al borde de la demencia, en franca oposición a la apatía y al onanismo mental.

También existe un tipo híbrido de contacto, algo más sublime que los expuestos anteriormente, pero, proporcionalmente más peligroso tal vez.  Dicho sea de paso, en cierta forma también he experimentado este tipo de “comunicación”, pero no para con extraterrestres, aunque sí de igual naturaleza.  La primera vez que me ocurrió fue tan “perfecta” que la creí espiritual.  De hecho, este tipo de comunicación es la que refieren algunos contactados de extraterrestres, como casi divina y es la culpable del culto a la personalidad y demás potencialidades de sumisión del humano para con los extraterrestres.  Recuerdo que estaba yo realizando una meditación nada profunda, ni nada especial, sólo para relajarme de las tensiones diarias, cuando me sentí súbitamente sacudido por una tremenda sensación de paz, amor y extrema felicidad.  Pasada esa meditación, me sentí universalmente infinito, capaz de amar a las personas, los animales y a toda la creación.  Esa sensación me duró apenas unos días, y desde entonces no he vuelto a experimentar lo mismo.  Fue algo definitivamente sublime, tanto así que la creí espiritual.  Sin embargo, no observé a ningún extraterrestre por ningún lado, ni presencié a un ser "superior" al que pudiera achacarle dicha sensación.  Ya lejos de haber experimentado su brevísimo efecto, me atrevería a decir que más que alguna forma de experiencia espiritual, o siquiera comunicativa, diría que fue algún tipo de conexión para con la creación en sí.  Se podría decir que, de una forma casi accidental, experimenté el amor del Creador a través de su creación.  Fue algo sin “rostro” que provino de todos lados, y de ninguno en especial, era yo en medio de todo, amando la vida y sintiéndome amado por ella.  Este tipo de sensación es la que manifiestan algunos contactados, pero no hacia la creación o hacia Dios, sino hacia los extraterrestres.  De allí nace la adoración y el culto a la personalidad.  ¿Cuál sería el riesgo de experimentar algo así, en función de los extraterrestres?...diría yo que la propia debilidad humana, ese sentimiento de sumisión,  que de hecho manifestamos entre nosotros mismos, ahora peor para con nuestros supuestos "hermanos mayores".  Y reitero lo que siempre digo en mis artículos, nada que anule o ceda el libre albedrío individual, puede ser  abiertamente considerado bueno.  Para efectos del contacto en sí, este tipo de pensamiento nos impide poder discriminar la validez del mensaje, la del contactado, de la entidad que contacta o del canal empleado en el contacto.

Evaluar el contacto no físico, es casi igual de  difícil que concebir la tecnología empleada en un contacto físico (agujeros de gusano, teletransportación, túneles de abducción etc.).  Es mucho más fácil tener la nave enfrente y ver a los muchachos descender de ella, que tratar de “entenderlos a distancia”.  De una u otra forma, eso es lo que todos esperamos, más por comodidad que por credibilidad.    De cualquier forma yo considero que al final de cuentas, todo debe quedar a discreción del propio individuo (Creer o no creer en el contacto).  No podemos imponer formas de pensamiento, sentimiento, ni mucho menos acciones en función al culto de la personalidad terrestre o extraterrestre, ni nada similar.  Así bien, todo sea dicho, sentido, pensado y hecho en función del  libre albedrío individual y colectivo, por los siglos de los siglos... AMÉN.

sábado, 3 de septiembre de 2011

¿De dónde vienen los extraterrestres?


  Los abducidos tienen información directa de lo que les acontece, con pocos datos complementarios (en la mayoría de los casos).  No así los contactados, que exponen mucho mayor dominio del tema extraterrestre.  Quepa resaltar que ninguno de estos tipos de datos (de contacto o abducción) ha sido certificado.  Pero lo utilizaré como referencia para este breve artículo.  Diferentes personas, de diferentes nacionalidades y enormes distancias de por medio, han constatado la información de contacto, abducción y avistamientos, curiosamente de maneras muy similares.  E inclusive, muy similares a las de textos antiquísimos, presentes en varias y distintas culturas.  En consecuencia, tal parece que el fenómeno extraterrestre es internacional, aunque nadie lo certifique pública y mundialmente (cosa que sólo harán los extraterrestres cuando les venga en gana).  Hago esta aclaración, como en varios de mis otros artículos, por considerarla necesaria. Ahora bien, siguiendo la definición del concepto, diríamos que los extraterrestres viven (o provienen) de cualquier lugar que no sea el planeta Tierra.    Pero esto no es del todo cierto, existen extraterrestres terrestres.  Aunque suene contradictorio, los testimonios múltiples así lo indican: Extraterrestres terrestres.  Si tus padres provinieran de otras galaxias, y tú naciste en la tierra, eres un extraterrestre terrestre.  Luego, por qué circunscribir el término “terrestre” al humano nacido de padres terrestres, en la tierra o fuera de ella.  Esto sería, apropiarnos del término.  Ahora, bien pudiéramos denominar “terrestres” a los hijos de extraterrestres, nacidos en la tierra, con iguales derechos a nosotros mismos.  Luego, ¿Qué decir de los híbridos entre humanos o extraterrestres?  De igual forma, si nacieron en la tierra, pudiéramos llamarlos terrestres.  Luego, ¿Qué ocurriría con los terrestres, hijos de humanos terrestres,  nacidos fuera del planeta tierra?.  Aún así, para los efectos de este artículo, evitando las interpretaciones múltiples, denominaremos terrestres a todo aquel nacido de humanos terrestres en cualquier lugar de la creación.  Y denominaremos extraterrestres, a todo ser nacido de la unión de seres extraterrestres (cuales fuera que sean), en cualquier lugar de la creación.

Primero que todo, debemos asimilar el hecho de que ser terrestre no significa ser dueño de la tierra.  Aquel concepto romántico bíblico de que “toda la creación” está al servicio del hombre, que Dios creó TODO (incluyendo la abismal cantidad de cuerpos celestes) para uso y beneficio de nuestro tardío intelecto, es un concepto retrógrado, por no decir ridículo y más increíble que la existencia de los mismos extraterrestres.  El asunto de Adán, Eva, la serpiente y el Edén, debe ser interpretado igual a como hablaba Jesús, en símbolo, en parábola y no literalmente como nos han hecho creer.  Y dicho sea de paso, su correcta interpretación no es libre, tal y como se ha prostituido el concepto actualmente.  Volviendo al tema, el hombre no es dueño, ni siquiera “director” de la creación.  El dueño de la creación es Dios, el hombre es sólo una parte más de la creación, y debe vivir al servicio suyo (no al revés, como hemos entendido a lo largo de nuestro desarrollo como especie).  De hecho, tal vez debamos empezar a considerar la posibilidad de que ni siquiera estemos “arriba” en la cadena alimenticia, sino en un honroso segundo o tercer lugar. La tierra es un enorme repositorio de vida.  Nosotros nos llamamos terrestres porque nacimos en ella, pero eso no implica que nos pertenezca. 

Según la ciencia, pasó muchísimo tiempo del nacimiento del planeta al nacimiento del humano.  Tiempo en el cual, la tierra pudo albergar vida inteligente extraterrestre.  Y eso es precisamente lo que alegan algunos contactados, que en la tierra hubo vida inteligente extraterrestre anterior a la aparición de vida  inteligente terrestre.  Según las fuentes, estos seres son de morfología reptil, y desde entonces han vivido muy en las profundidades del planeta  hasta nuestros tiempos.  Viven en ciudades enormes, y se mueven por toda la tierra a través de una compleja red de túneles tan intrincados como largos, que poseen entradas hábilmente escondidas en la superficie.  En teoría, sólo salen de sus localidades en misiones controladas de índole científico o tecnológico.  Pero hay quienes los relacionan a las millones de desapariciones de niños y adultos en el mundo, dado que se dice, se alimentan de humanos (de preferencia infantes) .  Supuestamente interactúan con  reptilianos draconianos, para controlar el planeta, utilizando a los “grises” como mandaderos.  ¿Suena esto creíble? ¿Extraterrestres más terrestres que los propios humanos? ¿Por qué no habría de considerarse, aún no habiendo sido comprobado total y convincentemente?.  Por cuestiones de cronología, ellos, aún no siendo originarios de nuestro planeta, tendrían igual o más derecho sobre la tierra que nosotros mismos.  Sin embargo repito: La creación sólo le pertenece a Dios, como su creador.  El resto, terrestres o extraterrestres, sólo la utilizamos y debemos colaborar con ella.  Eso incluye nuestro planeta o cualquier otro.  Si esta idea prevaleciera entre nosotros, tal vez viviríamos con menos guerras y mucha más tranquilidad.

Con relación al mundo intraterreno, también se menciona a un grupo de extraterrestres “buenos” altamente evolucionados, del gobierno central de nuestra galaxia.  Ellos viven en el centro de la tierra desde hace demasiado tiempo, pero en una dimensión que interactúa con la nuestra.  Constituyen cierta especie de hermandad que salvaguarda aal planeta, al hombre mismo, y a la galaxia. Son una enorme central de teleproceso y comunicaciones, para el resto de la galaxia y el universo.   Se llama ERKS.  Existen testimonios diversos de aventureros que han pululado sus entradas en la superficie.  Considerando el hecho de que dicha ciudad está en otra dimensión del centro terrestre, imagino que tampoco habrá de ser fácil llegar a ella en carne y hueso.  Ellos contactan a humanos de la superficie y organizan núcleos de oraciones cada cierto tiempo, según la cosmología, para inyectarle energía de vida al planeta y sus huéspedes. De hecho, se les atribuye que la tierra aún no haya sufrido los megacolapsos y las supertragedias apocalípticas,  en masa, previas al fin del mundo (2012).  Hace algunos años, cuando aún no me enseriaba con el tema extraterrestre, tuve la oportunidad de leer varios de sus correos (mediums de la superficie transcriben sus mensajes).  Y definitivamente, son algo fuera de este mundo, por la forma como se expresan, todo lo que proponen y visualizan. Inicialmente me pareció una alucinación sicotrópica.  Hoy, ya no tanto. A estas alturas de mi vida, no mantengo contacto con ellos, tampoco recuerdo cómo lo perdí.

Otros contactados afirman que existen diversos tipos de extraterrestres, viviendo en la superficie del planeta entre nosotros.  Algunos lo hacen de forma casi ermitaña, como el caso del proyecto Frienship en Chile, Francia y otros lugares. Otros son un poco más sociables.  Hasta donde tengo entendido, todos estos extraterrestres han vivido con los humanos de una forma imperceptible, principalmente porque respetan la ley de la creación, es decir: No se apropian, no intervienen y reconocen el libre albedrío.  Y también  porque se parecen demasiado a nosotros, son humanos (o humanoides).  Están en la tierra por motivos de índole científico.  No es de su interés interactuar más allá de lo debido.  Tampoco se consideran guardianes, niñeras, ni enemigos de nuestra especie.  Entran y salen del planeta cuando lo desean o tienen necesidad de hacerlo.  
Según el testimonio de varios contactados, en la tierra viven muchas razas de extraterrestres, como si el planeta fuera un enorme puerto, centro experimental, o paraíso de recursos orgánicos e inorgánicos.  Tal parece que el único que desconoce dicha “realidad”, es el propio terrestre.


Ahora bien, ya habiendo analizado el hábitat intraterreno y terreno extraterrestre, nos queda exponer el hábitat extraterreno extraterrestre, que dicho sea de paso, es el mayor de todos, porque involucra al resto de los planetas de nuestro universo, o de cualquier otro universo.  Ellos llegan  a la tierra de varias formas diferentes, por mencionar algunas: Agujeros de Gusano, teletransportación, naves ultravanzadas, y cualquier otro método extracorpóreo (mental o astralmente).  Los más populares provienen de Alpha Centauri, Alpha Draconis, Zeta Reticuli, Andrómeda y las pléyades.  Son los más populares, porque han contactado varios humanos en distintas partes del planeta, y gracias a ellos conocemos un poco más sobre aquella máxima de que “No estamos solos”.  Mantienen perfecta comunicación con algunos de sus semejantes terrenos y con el hombre inclusive.  Se ha sabido que poseen enormes naves nodrizas apunto de invadirnos o de rescatarnos para cuando ocurra el verdadero fin del mundo.  Se han dicho cosas muy buenas, y cosas muy malas casi en igual proporción.  Dado el enorme tamaño de sus naves, para no causar histeria colectiva o pánico generalizado innecesario, algunos contactan al humano selectivamente, mediante métodos metafísicos.  Inclusive, implantando hologramas mentales, o manipulándonos en sueños (ya fuera para bien o  mal nuestro).

Concluyo el artículo exponiendo  que aparentemente los extraterrestres  provienen de todos lados  afuera y dentro de la tierra (adentro, sobre la superficie y afuera de ella).  Lo han dicho muchas personas, que a su modo han certificado cada testimonio.  Yo en lo personal, tengo que darle cabida a la duda razonable.  O todos se leyeron el mismo librito, y repiten la historia a cada rato.  O es una casualidad demasiado “grande”.  O simplemente es cierto, y nosotros como especie no hemos querido aceptarlo, ni lo aceptaremos hasta que las circunstancias nos encapsulen.